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Proceso creativo

Diciembre 2019


Por Carlos Velez


Cuando se habla de este tema, por lo general el trabajo se cataloga como “buen” o “mal” diseño, pero no existe una clasificación exacta para determinarlo, lo más cercano es saber si nuestro diseño es funcional o no.

Lograr un diseño funcional depende de la efectividad al momento de trasmitir un mensaje. Esto va sujeto tanto a la formación educativa que se tenga como a la experiencia en el campo de trabajo. Sin embargo, existen valores básicos que se deben tener en cuenta para lograr que el proceso creativo se convierta en algo orgánico y nada pesado, pues ahí surge la frustración.

¿Bocetar o no bocetar?

Una idea simple puede ser tu mejor amiga al momento de iniciar el proceso, sólo debes hacer surgir esa chispa en tu mente y dejar que te guíe de lo micro a lo macro. Las ideas llegan en el momento menos esperado, incluso leyendo un menú en un restaurant. Seamos honestos, ¿a cuántos diseñadores no nos ocurre esto? Así que si tienes en tu mente lo que deseas como resultado final, recuerda bocetar antes de olvidarlo. Las servilletas son grandes aliadas en esos momentos.

Objetividad e innovación

Después de la euforia inicial, se debe ser muy objetivo y determinar si nuestra idea es innovadora. Esto se puede lograr buscando referencias, lo cual no está mal. Recordemos que en esta era digital, nos engañaríamos al decir que no consultamos el internet durante nuestro proceso creativo.

Versatilidad en tu propuesta

Muchas veces un cliente nos solicita algo simple, quizá no necesita tanto trabajo, pero que esto no te limite. Al contrario, imagina el alcance que tu diseño podría tener en un futuro, y proyecta cómo se vería en una impresión en gran formato, o en un banner en Facebook, incluso si transmitieras tu idea en un comercial de radio o televisión, no dejes que la propuesta te frene.

¿Tendencia o moda?

El diseño no se debe regir por estas cuestiones, pero no significa que hagamos caso omiso a las mismas. Determina si ambos rubros realmente funcionan para tu proyecto y cómo se vería en un tiempo. Lo más importante es escuchar al diseño, pues él te va a indicar qué hacer.

¡Conceptualiza!

Al transcurrir las horas y los días de esa idea inicial, al final no queda nada. Te aconsejo que tomes un buen café y te sientes a trabajar. Seguramente para este momento tendrás las referencias y con suerte un boceto. Recuerda tus conocimientos en estilos tipográficos, gamas cromáticas y tendencias. Lo único que necesitas es editar y plasmar tus ideas.

Comparte tus diseños

Luego de llorar un par de veces en silencio, lo más probable es que tengas uno, dos o tres resultados, el siguiente paso es mostrarlo. Nuestro punto de vista a veces es traicionero, por eso te sugiero que pidas una segunda opinión. La perspectiva de un colega puede venir de mucha ayuda, si no lo tienes, cualquier persona puede ayudarte, no a darte consejos de diseño, aunque a la mayoría se le hace agua la boca por dártelos, si no a evaluar si el mensaje se logra transmitir como tú deseas.

Toma de esas opiniones lo bueno, no permitas que la crítica te afecte y sigue adelante. Recuerda que puedes ver una película y comenzar de nuevo. Eso forma parte de crecer como profesional.

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Nos leemos pronto - Wingapo.